La campaña de verdeo de 2026 comienza con previsiones destrozadas. A mediados de septiembre, cuando ASAJA-Sevilla celebró su tradicional Jornada de Aceituna de Mesa en Olivares, la realidad en el campo había derrumbado el optimismo inicial: la cosecha rondará las 459.000 toneladas, un 28% inferior a las 638.490 que Interaceituna había aforado a principios de campaña. La culpable es la sucesión de temperaturas extremas desde el 2 de septiembre, con máximas entre 40 y 44 grados, que han provocado estrés hídrico, aceituna arrugada y calibres insuficientes en las principales variedades sevillanas.
Sevilla, 26 de septiembre de 2026. El escenario es paradójico. Durante el otoño e invierno de 2025 las lluvias abundantes habían recuperado las reservas de agua y permitieron un óptimo desarrollo inicial de los olivares. Los técnicos de ASAJA-Sevilla observaban excelentes condiciones de cuajado y calibre a finales de agosto. Pero desde finales de febrero no se había registrado precipitación significativa, y desde el 2 de septiembre llegó el golpe: temperaturas máximas entre 40 y 44 grados centígrados, con mínimas que no bajaban de 29 a 32 grados. El olivar se deshidrató. La aceituna se arrugó.
José Pedro Guzmán, responsable de la sectorial de aceituna de mesa de ASAJA-Sevilla, precisó los daños por variedad. La manzanilla, la más delicada, pierde un 40% de las previsiones iniciales. La hojiblanca cae un 22% y la gordal un 8%. Pero los números no son solo caídas proporcionales: son frutos que no reúnen calibre comercial y terminarán en molino, no en industrias entamadoras.
A esto se suma un problema de precios que genera enfado en el campo. Pese a la reducción drástica de volumen, las tablas de compra ofrecen cotizaciones más bajas que la campaña anterior. ASAJA-Sevilla ha denunciado que los precios se sitúan por debajo de los costes medios de producción, según refleja el estudio de AEMO presentado el 10 de septiembre. Cuando un lote no alcanza el calibre mínimo, se destina a molino a 0,25 euros por kilo, «la mitad de lo que cuesta recolectarlo», según señaló Guzmán durante la jornada.
La organización agraria cuestiona que los envasadores bajen ofertas precisamente cuando la oferta se contrae. «Los compradores españoles tienen que apostar por la aceituna nacional en lugar de estrangular precios en origen», insistió Guzmán, sugiriendo que la competitividad del sector pasa por diferenciar calidad, no por comprar materia prima más barata.
La competencia global
España mantiene su liderazgo mundial en exportación de aceituna de mesa, pero la presión es creciente. Grecia espera una cosecha cercana a 260.000 toneladas (+16% respecto a la media de cinco años) con variedades como la halkidiki a entre 1,70 y 1,90 euros el kilo y la Kalamata entre 2,10 y 2,35 euros. Turquía augura 760.000 toneladas. Países como Egipto, Marruecos y Argelia compiten con costes de producción sensiblemente inferiores y sin la carga normativa europea. «Nosotros tenemos una ventaja competitiva real: experiencia, calidad, seguridad alimentaria, pero competimos atados de pies», señaló Julio Roda, presidente de la Interprofesional Nacional.
Roda alertó además de que la demanda mundial ha caído un 8% en volumen y valor, agravada por los aranceles impuestos por Estados Unidos, principal mercado de destino de la aceituna sevillana. El mercado interior apenas crece, pese a la inflación: el consumo per cápita desciende y la cesta de la compra cara genera cautela en los hogares.
Robos e inseguridad en el campo
La jornada abordó también la preocupación creciente por hurtos en explotaciones. Juan Manuel Guzmán, director de la Oficina Comarcal Agraria Poniente de la Junta, insistió en la trazabilidad como herramienta fundamental. El Documento de Acompañamiento al Transporte (DAT) permite identificar origen, destino y cantidad; su cumplimiento es imprescindible para garantizar que el producto proviene de explotaciones legales y tiene seguridad alimentaria verificable.
Respuesta de la administración
Manuel Alberto Sanromán, delegado territorial de Agricultura, subrayó que el valor añadido debe permanecer en el territorio. Anunció una próxima resolución de modernización de industrias entamadoras, aderezo y eficiencia energética dotada con 19 millones de euros en inversión. Defendió también la necesidad de proteger las variedades tradicionales sevillanas —manzanilla, gordal, hojiblanca— como elementos clave de diferenciación y competitividad.
María Morales, presidenta de ASAJA-Sevilla, cerró con un mensaje de prudencia y confianza. «Sabemos que la falta de lluvia y las altas temperaturas han reducido previsiones y provocan pérdidas de calibre; contamos con experiencia productiva, una industria líder y calidad reconocida internacionalmente. Tenemos que defender el origen español, diferenciar frente a la competencia exterior y trabajar unidos para afrontar los retos de competitividad, mercado y rentabilidad que plantea esta campaña», señaló.
