Sevilla, 26 de marzo de 2026. La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha iniciado su salida del Gobierno para centrarse en las elecciones andaluzas del 17 de mayo, tras la convocatoria anticipada de los comicios. Montero se despidió del Consejo de Ministros como paso previo a su etapa al frente de la candidatura del PSOE-A, en un movimiento que marca el arranque efectivo de la precampaña socialista en Andalucía y obliga al partido a activar su maquinaria electoral.
El proceso se acelera con una agenda interna ya fijada. Este viernes está prevista una reunión de la Ejecutiva del PSOE andaluz para iniciar el proceso electoral y organizar el despliegue de campaña. En paralelo, distintos medios han informado de la intención de Montero de cerrar su etapa en el Ejecutivo antes de entrar de lleno en el ciclo electoral andaluz, con comparecencias públicas y presencia mediática en clave autonómica.
Una despedida en el Consejo de Ministros con mensaje político
La salida se escenificó con la despedida de Montero en el Consejo de Ministros, cargada de simbolismo personal y político. Miembros del Gobierno trasladaron públicamente su reconocimiento y mensajes de despedida, en un contexto en el que Montero pasa a asumir un papel central en la contienda andaluza. En términos estrictamente electorales, la decisión sitúa a la candidata socialista en el primer plano desde el inicio del calendario, antes incluso de que arranque la campaña oficial.
La precampaña se activa con calendario apretado
Aunque la campaña oficial tiene sus propias fechas regladas, el movimiento de Montero funciona ya como un arranque de precampaña: reposiciona al PSOE en Andalucía, concentra el foco en la candidatura y abre una fase de anuncios, presencia pública y definición de mensajes con la vista puesta en el 17-M.
La reunión de la Ejecutiva autonómica prevista para este viernes se interpreta como el primer paso organizativo para ordenar equipos, estrategia y calendario de actos. En un escenario de elecciones anticipadas, ese tipo de reuniones se convierten en el motor de la campaña real: fijan prioridades territoriales, deciden despliegues por provincias y encajan la coordinación con municipios y agrupaciones, claves en una comunidad con un peso determinante del voto metropolitano y del voto rural.
Enfoque andaluz: el reto del PSOE es convertir el relevo en impulso
Más allá de la salida del Gobierno, el elemento político relevante para Andalucía es el intento del PSOE de capitalizar el cambio de etapa como impulso electoral. La candidatura de Montero se presenta como un giro hacia una campaña de alta visibilidad, con una figura conocida a nivel nacional que ahora deberá traducir esa notoriedad en presencia territorial y agenda autonómica.
En la provincia de Sevilla, donde el PSOE se juega una parte importante de su resultado, el arranque de la precampaña se mirará con lupa en dos frentes habituales: la capacidad de movilización en municipios medianos y pequeños y la disputa del voto urbano y metropolitano. En ambos, el tiempo cuenta: la campaña está cerca y los partidos llegan sin margen para improvisar.
Con la despedida ya escenificada y la estructura interna activándose, el PSOE entra oficialmente en modo elecciones en Andalucía. A partir de aquí, el calendario manda.


