Lluvias, calor de golpe y El Rocío: el cóctel que dispara la alerta por el virus del Nilo en 15 municipios

Virus del Nilo en El Rocío

Sevilla, 22 de mayo de 2026. Ha bastado que los termómetros den el primer salto serio de la primavera para que la sombra del virus del Nilo Occidental vuelva a planear sobre la provincia de Sevilla. Las intensas lluvias de este invierno, que han sido un alivio para los embalses y el campo, traen consigo una factura oculta: han dejado las marismas y las zonas inundables del Bajo Guadalquivir en el estado perfecto para que el mosquito Culex se reproduzca a un ritmo frenético.

Este escenario meteorológico de «tormenta perfecta» coincide, además, con el momento de mayor tránsito humano y animal por las zonas cero del virus. Con miles de romeros y caballos atravesando este fin de semana el preparque de Doñana y los caminos de las hermandades hacia El Rocío, la exposición al hábitat natural del insecto se multiplica exponencialmente.

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Ante esta realidad, la red de vigilancia entomológica de Andalucía se ha visto obligada a adelantar y ampliar su despliegue, instalando 120 trampas de monitorización que se concentran especialmente en los 15 municipios sevillanos de mayor riesgo (Nivel 4). No es un escudo protector, sino un sistema de alerta temprana: el objetivo es capturar mosquitos, analizarlos mediante PCR cada semana y saber si el virus ya está circulando antes de que comiencen a registrarse picaduras en humanos o équidos. Si una trampa da positivo, saltan las alarmas y se fumiga la zona.

Por el momento, el contador de este 2026 está a cero. No hay casos registrados. Sin embargo, la provincia de Sevilla conoce bien el impacto de este virus y el coste de reaccionar tarde, por lo que la vigilancia en los pueblos ribereños ha dejado de ser una opción para convertirse en una obligación ineludible de salud pública.

El falso mito de las fumigaciones

A pie de calle, la exigencia a los ayuntamientos y a la Diputación para que fumiguen de forma masiva suele ser la primera reacción. Sin embargo, los biólogos y expertos en control de plagas insisten en que matar al mosquito adulto cuando ya está volando es el último y menos eficaz de los recursos.

La verdadera batalla contra el virus del Nilo se libra en la fase larvaria, y ahí es donde la responsabilidad recae directamente en los hogares. El Culex es un mosquito de hábitos urbanos y periurbanos que no necesita grandes arrozales para criar; le basta con un plato de maceta con agua estancada, un cubo olvidado en un patio, un bebedero de animales sucio o una piscina sin mantener. No es un riesgo muy distinto al que en su momento planteó el Hantavirus, cuya gestión sanitaria también puso a prueba los reflejos de la sociedad ante una amenaza de origen animal.

Afrontar esta temporada de alto riesgo exige asumir que la prevención no depende solo de las trampas que coloque la administración en las afueras del pueblo, sino de que cada vecino revise su propia casa. Mantener las mosquiteras cerradas, usar repelentes al caer la tarde y vaciar cualquier recipiente con agua en nuestros patios es, a día de hoy, la barrera más efectiva para que la romería y el verano transcurran sin sobresaltos.