Las ayudas de la Junta de Andalucía a agricultores y ganaderos sevillanos afectados por las borrascas quedan exentas de impuestos

Cosecha

Sevilla, 8 de junio de 2026. Las ayudas directas indemnizatorias de carácter excepcional concedidas por la Junta de Andalucía a agricultores y ganaderos afectados por las borrascas registradas entre el 10 de noviembre de 2025 y el 9 de febrero de 2026 quedan exentas de tributación fiscal. La decisión, anunciada por la organización agraria ASAJA-Sevilla, equipara el tratamiento fiscal de estas ayudas autonómicas al que ya tenían las concedidas por el Gobierno de España por los mismos daños.

Una reivindicación del sector agrario

ASAJA-Sevilla informó de que, desde el pasado mes de abril, había desarrollado una campaña de contactos, reuniones y gestiones ante el Ministerio de Hacienda y el Ministerio de Agricultura con el objetivo, según la organización, de «corregir una situación completamente injusta para el sector agrario andaluz».

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La principal reclamación de la entidad se sustentaba en la justificación normativa fiscal que respaldaba la exención de estas ayudas y en evitar lo que ASAJA-Sevilla considera «un nuevo agravio para agricultores y ganaderos, dado que las ayudas concedidas por el Gobierno de España por los mismos daños ocasionados por las borrascas ya contaban con dicha exención fiscal».

Según el medio ABC Sevilla, el Ministerio de Agricultura ha rectificado para considerar las ayudas autonómicas libres de impuestos. La decisión cierra así una diferencia de criterio fiscal que afectaba a miles de explotaciones sevillanas.

El papel de la Consejería de Agricultura

La organización agraria explicó también que ha contado con el respaldo de la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, cuya implicación califica de «clave» para aclarar una situación que, según la entidad, generaba preocupación entre los potenciales beneficiarios.

La decisión aporta, en palabras de ASAJA-Sevilla, «seguridad jurídica y tranquilidad» a los agricultores y ganaderos afectados, al garantizar que las compensaciones recibidas por los daños sufridos no se reduzcan por la tributación fiscal aplicable.

Más de 12.000 explotaciones sevillanas afectadas

El tren de borrascas que afectó al sur peninsular entre noviembre de 2025 y febrero de 2026 dejó en la provincia de Sevilla más de 12.000 explotaciones agrarias damnificadas, según los datos que han venido publicando los medios especializados a lo largo de la primavera. Las ayudas del Gobierno de España ya se encuentran en fase de pago a los beneficiarios, y a ellas se suman las indemnizaciones autonómicas, que tendrán ahora el mismo tratamiento fiscal favorable.

Comarcas como la Campiña sevillana han sido especialmente sensibles a los daños del temporal. En municipios como Marchena, Arahal u Osuna se han registrado compensaciones que suman millones de euros para reparar destrozos en cultivos de cereal, olivar de mesa, algodón y arroz, y para cubrir pérdidas en explotaciones ganaderas y caminos rurales. Para muchas de estas explotaciones, ubicadas en municipios medianos y pequeños de la provincia, la tributación de las ayudas hubiera supuesto una merma significativa de la compensación efectiva.

Una decisión con efecto en municipios medianos y pequeños

La medida tiene un impacto particular en los núcleos rurales de la provincia, donde la actividad agraria sigue siendo el principal motor económico. La exención fiscal puede contribuir a sostener la viabilidad de explotaciones familiares que arrastran un ejercicio complicado por la sucesión de borrascas, los costes de producción y la incertidumbre derivada de los fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes en la cuenca mediterránea.

La medida llega, además, en plena campaña de cosecha del cereal en la provincia, según los informes recientes de la Consejería de Agricultura, y se solapa con las negociaciones permanentes sobre el encaje fiscal de las ayudas extraordinarias por daños climáticos, una cuestión recurrente en un sector cada vez más expuesto a episodios meteorológicos de gran intensidad. La extensión del criterio fiscal a las ayudas autonómicas refuerza el principio de equiparación con las ayudas estatales y reduce el margen de incertidumbre para los beneficiarios, en un contexto en el que la rentabilidad y la sostenibilidad de las explotaciones de la provincia dependen también de la previsibilidad del marco normativo.