La Puebla del Río construye una torre de 12 metros para que murciélagos y aves devoren los mosquitos transmisores del virus del Nilo

Torre biodiversidad

La Puebla del Río ha instalado una infraestructura diseñada para convertir a la naturaleza en aliada contra los mosquitos. La Torre de la Biodiversidad, de 12 metros de altura y ubicada en la zona verde de Cerro Cantares, puede alojar hasta 300 murciélagos y 150 nidos de aves insectívoras. Cuando esté plenamente ocupada, capturará aproximadamente un millón de mosquitos diarios, complementando así los tratamientos químicos tradicionales que ejecuta el Ayuntamiento.


La Puebla del Río, 17 de julio de 2026. La Puebla del Río cuenta con aproximadamente 11.900 habitantes, pero durante los últimos años ha sido uno de los municipios sevillanos más golpeados por el virus del Nilo Occidental. Este mes, la Junta de Andalucía ha declarado el municipio en alerta tras detectar mosquitos transmisores del virus en trampas de vigilancia urbana.

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Ante este escenario, el Ayuntamiento ha apostado por una solución basada en la biodiversidad. La Torre de la Biodiversidad fue instalada en mayo de 2026 y representa una evolución del proyecto ejecutado en Coria del Río en 2023. A diferencia de aquella infraestructura, la nueva torre duplica su potencial de eliminación de insectos.

La estructura alcanza los 12 metros de altura y está dividida en espacios especializados. Su parte delantera alberga 150 nidos preparados para aves insectívoras como el vencejo común, el vencejo pálido, el gorrión y el estornino. La sección trasera incorpora una cámara con capacidad aproximada para 300 murciélagos, mamíferos considerados depredadores naturales sumamente eficaces de insectos nocturnos.

El diseño ha sido desarrollado por la empresa sevillana Birds and Bats House, cuyos impulsores, Ángeles Mora y Diego Alves, participaron también en el proyecto anterior. Los materiales han sido seleccionados teniendo en cuenta las elevadas temperaturas que alcanzan Sevilla durante el verano, garantizando así la durabilidad de la instalación y el confort de los animales.

Remata la estructura una cubierta cónica diseñada específicamente para impedir que las rapaces se posen sobre ella y capturen a las aves que anidan en sus huecos. A sus pies se ha creado un parterre con especies vegetales autóctonas: mirto, romero, lavanda y palmito. Este microambiente atrae polinizadores y proporciona refugio adicional a lagartijas y salamanquesas, reforzando así la biodiversidad local.

«La naturaleza es sabia, y es un acierto fijarse en ella y replicarla en este caso», explicó Lola Prósper, alcaldesa de La Puebla del Río. La regidora defendió la recuperación de la cadena alimentaria natural como fórmula complementaria para reducir la presencia de insectos sin depender exclusivamente de productos químicos.

Una herramienta complementaria, no sustitutiva

El Ayuntamiento deja claro que la Torre de la Biodiversidad no reemplaza los tratamientos de control tradicionales. El municipio continúa ejecutando fumigaciones, vigilancia de focos larvarios y empleo de BTI, un larvicida biológico que actúa sobre las larvas de mosquito antes de que alcancen estado adulto.

La estimación de hasta un millón de mosquitos capturados diarios constituye una capacidad potencial de la infraestructura, no una cifra medida todavía en la instalación. Esta proyección se basa en el consumo individual estimado de aves y murciélagos insectívoros de este tipo, extrapolado al número de animales que podrían ocupar la torre en situación de plena ocupación.

La iniciativa persigue también un objetivo adicional: evitar que aves y murciélagos ocupen persianas, tejados y otros puntos de viviendas particulares. Al concentrar los refugios en una zona específicamente acondicionada, el consistorio pretende favorecer su presencia en el municipio sin provocar molestias a los vecinos.