La cosecha de cereal comienza en la provincia de Sevilla con previsión de rendimientos medios y calidades desiguales

Cosecha Cereal 2026

Sevilla, 11 de junio de 2026. La cosecha de los cereales de invierno arrancó la pasada semana en la provincia de Sevilla, según el último informe de la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía sobre el estado de los cultivos. Las elevadas temperaturas registradas a finales de mayo han acelerado la maduración del grano y han reducido su humedad a niveles aptos para la recolección, en una campaña con rendimientos medios y calidades variables según comarcas.

Sevilla: trigo maduro y siega en marcha

En la provincia, los cereales de invierno presentan una fenología dominante de grano maduro y la siega ha comenzado a generalizarse en distintos puntos. Las previsiones apuntan a producción desigual según las zonas. La Consejería destaca, además, el buen ritmo de otros cultivos asociados a la campaña de primavera: el algodón muestra los primeros botones florales en las siembras más adelantadas, el girasol presenta una buena implantación con parcelas entrando en floración y el almendro registra una carga de fruto abundante, superior a la del año anterior.

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La siembra del arroz prosigue en ambas márgenes del río Guadalquivir, en la Marisma, donde las parcelas más tempranas ya muestran nascencia. El maíz avanza en crecimiento vegetativo y recibe labores de riego y aporcado. En leguminosas, los garbanzos están en fructificación y engorde del grano y la recolección de habas ofrece rendimientos de hasta 2.500 kilos por hectárea en las mejores parcelas. La campaña de patata temprana sigue su curso en la Vega y la Marisma, y entre los hortícolas comienzan las primeras recolecciones de sandía temprana, mientras continúan las de cebolla, zanahoria y ajo.

Una colza castigada por las borrascas

Frente a la marcha favorable de los cultivos industriales de primavera, la colza arrastra los efectos del tren de borrascas registrado entre el 10 de noviembre de 2025 y el 9 de febrero de 2026. La Consejería estima pérdidas de hasta el 40 % de la superficie sembrada en algunas zonas de la provincia, una merma que pone el foco en la vulnerabilidad de las explotaciones agropecuarias frente a fenómenos meteorológicos cada vez más intensos.

Ganadería: pastos y cubrición

En el apartado ganadero, el vacuno de carne de la Sierra Norte sigue aprovechando los pastos disponibles, aunque algunas explotaciones complementan la alimentación con pienso. La mayoría de los rebaños se encuentran ya en la fase final de cubrición, mientras prosiguen las labores habituales de manejo en las explotaciones.

Una campaña marcada por el clima y los costes

El contexto andaluz se enmarca en una campaña nacional con perspectivas dispares. Según ha publicado la revista especializada Campo, las altas temperaturas de finales de mayo aceleraron la fenología y redujeron la humedad del grano hasta niveles aptos para la recolección en el sur peninsular, mientras que en otras comunidades la propia ola de calor hundió los rendimientos. En Castilla y León, según los cálculos de la organización agraria COAG citados por la misma fuente, la caída productiva del principal cultivo cerealista podría situarse un 34,4 % por debajo de la cosecha del año pasado.

A ese contexto climático se suma el encarecimiento de los fertilizantes. Según los datos recogidos por Campo, COAG estima que el consumo de fertilizantes habrá caído en Castilla y León en torno a un 20 % respecto a otras campañas, en un contexto de subida de precios vinculada al conflicto bélico en Oriente Próximo. Muchos agricultores han reducido o eliminado las dosis habituales de abono para tratar de no incurrir en pérdidas. La organización Asegrain, también citada por Campo, sitúa la caída de la producción española de trigo en el 34,77 % respecto al ejercicio anterior.

Implicaciones para la provincia

La provincia de Sevilla afronta la siega con un escenario más estable que el del centro y norte peninsular, pero condicionado por las mismas tensiones de fondo. La rentabilidad de las explotaciones de la campiña dependerá en los próximos meses de tres factores que escapan al manejo del productor: la evolución de los costes de insumos como fertilizantes y combustible, la traslación efectiva de las ayudas autonómicas y estatales a los daños del temporal pasado y la capacidad del sector para amortiguar episodios meteorológicos extremos cada vez más recurrentes.

Para municipios medianos y pequeños de comarcas como la Campiña, la Sierra Sur, las Marismas o la Vega del Guadalquivir, el comportamiento de la cosecha es un termómetro económico anual decisivo. Las próximas semanas, en plena siega, despejarán si los rendimientos medios previstos por la Consejería se confirman y si la calidad del grano permite competir en un mercado tensionado por la geopolítica y por una climatología que cada año exige más adaptación al campo andaluz.