El Ronquillo reúne a administraciones y sector privado para impulsar las vías verdes de la provincia

III Encuentro Vias Verdes de Sevilla

El Ronquillo, 26 de marzo de 2026. La Diputación de Sevilla celebró este miércoles 25 de marzo en la antigua estación de la Vía Verde de El Ronquillo el III Encuentro de Vías Verdes de la provincia, una jornada concebida para coordinar a administraciones locales, entidades supramunicipales y agentes privados en torno al desarrollo de estos itinerarios no motorizados. El foro puso el foco en la financiación, las infraestructuras y los servicios asociados a las vías verdes, con la idea de reforzar su papel como recurso territorial y turístico en la provincia.

Según la información difundida por la Diputación, el encuentro dio continuidad a las citas celebradas anteriormente en 2019 y 2024 y se planteó como un espacio de trabajo para abordar los retos que afectan a estas infraestructuras desde la perspectiva de la emergencia climática. Entre los asuntos destacados figuraron la cooperación institucional, la colaboración público-privada y las estrategias de futuro para consolidar las vías verdes como equipamientos útiles para los municipios.

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Medio ambiente y territorio

El programa de la jornada se articuló en varios bloques. El primero estuvo dedicado a financiación, infraestructuras y equipamientos. Después se abrió un espacio sobre colaboración público-privada en torno a las vías verdes, y más tarde se celebró una mesa redonda sobre la cooperación institucional para la creación de las futuras vías verdes de Cala y Aznalcóllar. El encuentro se cerró con un debate sobre estrategias de futuro desde la perspectiva del cambio climático.

Ese enfoque sitúa el componente ambiental en el centro del debate. Las vías verdes aparecen aquí no solo como espacios para el ocio o la movilidad blanda, sino también como una herramienta de ordenación territorial y adaptación. La propia Diputación enmarca esta tercera edición dentro de los desafíos de la emergencia climática, una formulación que apunta a la necesidad de que estas actuaciones no se queden en la foto institucional de rigor, esa liturgia tan española de juntar cargos, hacerse la foto y confiar en que el monte se gestione solo.

Turismo activo y oportunidades económicas

Junto a la vertiente ambiental, el encuentro subrayó el potencial económico de estos corredores. La documentación publicada por la Diputación señala que en la jornada se compartieron experiencias de gestión y de desarrollo de actividades empresariales vinculadas a las vías verdes, con el objetivo de demostrar que estos itinerarios ecoturísticos pueden actuar como recursos dinamizadores del territorio y como generadores de oportunidades de empleo local.

La agenda oficial del encuentro también reservó un bloque específico a la colaboración público-privada, con participación de responsables vinculados a alojamientos y restauración en antiguas estaciones ferroviarias reutilizadas. Ese detalle refuerza una de las ideas de fondo de la jornada: que las vías verdes no se entienden solo como trazados para senderistas o ciclistas, sino como una posible palanca para la actividad económica en municipios pequeños y medianos, especialmente en ámbitos relacionados con el turismo activo, la hostelería y los servicios ligados al entorno rural.

No es una línea nueva. La información localizada sobre encuentros anteriores ya apuntaba a la función de las vías verdes en la desestacionalización de la oferta turística, la diversificación de ingresos en el medio rural y la fijación de población joven, una orientación que encaja con el planteamiento que ahora vuelve a defender la Diputación en esta tercera edición.

El III Encuentro de Vías Verdes se dirigió a responsables institucionales y técnicos municipales, así como a empresarios, emprendedores y asociaciones interesadas en dinamizar estos itinerarios. Con esa convocatoria, la Diputación busca consolidar una red provincial alrededor de unos espacios que mezclan medio ambiente, movilidad, turismo y desarrollo local. El reto, a partir de ahora, será comprobar si esa coordinación se traduce en inversiones, mantenimiento y servicios estables sobre el terreno, que suele ser la parte menos glamurosa y más decisiva de cualquier política pública.