El campo sevillano prepara una nueva tractorada contra Mercosur y los recortes de la PAC tras el temporal

Sevilla, 10 de febrero de 2026. Las principales organizaciones agrarias de la provincia de Sevilla preparan una movilización con tractores en la capital para reclamar al Gobierno y a la Unión Europea cambios en la política agraria y comercial. La protesta, convocada por Asaja Sevilla, COAG Sevilla, UPA Sevilla y Cooperativas Agro-alimentarias, sitúa en el centro del malestar el acuerdo UE–Mercosur, el posible recorte de fondos de la Política Agraria Común (PAC), el aumento de costes de producción, la burocracia y la falta de mano de obra en el sector.

Aunque la convocatoria se enmarca en una dinámica de protestas del sector primario en Andalucía y otras regiones, los organizadores señalan que el contexto de este invierno ha añadido presión: los temporales recientes han provocado daños y pérdidas en explotaciones agrícolas y ganaderas, reforzando la sensación de asfixia económica que describen las organizaciones convocantes.

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Mercosur y “competencia desleal”: el eje del rechazo

El acuerdo comercial entre la UE y Mercosur concentra buena parte de las críticas por lo que el sector define como “competencia desleal”: la entrada de productos de terceros países con estándares diferentes, lo que, según denuncian, reduce márgenes y pone en riesgo la viabilidad de explotaciones locales. Esta idea se repite en los mensajes trasladados por entidades agrarias y cooperativas, que reclaman al Gobierno una posición más activa en Bruselas y mecanismos de protección efectivos para el campo europeo.

Las organizaciones convocantes sostienen que el sector agrario está siendo utilizado como “moneda de cambio” en negociaciones comerciales y advierten del impacto potencial en producciones especialmente sensibles en Andalucía, donde la agricultura y la ganadería mantienen un peso económico y social clave, también en comarcas con menor tejido industrial.

Recortes de la PAC, burocracia y falta de mano de obra

Junto a Mercosur, el temor a un recorte presupuestario en la PAC aparece como segundo gran motivo de protesta. Las organizaciones agrarias sostienen que la política comunitaria, además de exigir cada vez más condicionantes y trámites, podría perder recursos en el próximo marco financiero, lo que tensionaría todavía más la rentabilidad de las explotaciones, especialmente las medianas y pequeñas.

A esta presión se suman dos reclamaciones prácticas: la simplificación administrativa y medidas ante la escasez de mano de obra. El sector insiste en que el exceso de burocracia resta competitividad y tiempo de trabajo real en el campo, mientras que la falta de trabajadores en campañas agrarias y en algunas actividades ganaderas se ha convertido en un problema recurrente.

Una protesta reprogramada por el temporal y con impacto en accesos a Sevilla

La convocatoria llega después de ajustes por el calendario meteorológico. Algunas informaciones señalan que la movilización se aplazó anteriormente a causa del temporal, y que el sector decidió reprogramarla para garantizar seguridad y participación.

En cuanto al diseño, las organizaciones han explicado que se prevén marchas lentas hacia Sevilla desde distintos puntos de la provincia, con llegada a una zona céntrica como punto de concentración. Aunque los convocantes señalan que no se plantean cortes como los de otras protestas previas, el efecto práctico puede traducirse en afectaciones relevantes al tráfico, especialmente en accesos y rondas en hora punta, por el volumen y la velocidad de los tractores.

En esa planificación, se citan rutas de entrada desde varios municipios y ejes viarios de la provincia, con la intención de visibilizar una protesta que, además de simbólica, busca presión institucional antes de decisiones comunitarias clave sobre comercio y política agraria.

Agricultura y ganadería: el trasfondo económico y territorial

El argumento de fondo es la viabilidad del sector primario, que en buena parte de la provincia sostiene empleo directo e indirecto, cooperativas, transporte y actividad industrial asociada. Las organizaciones advierten del riesgo de abandono de explotaciones, especialmente si se combinan precios ajustados, costes al alza y mayor competencia exterior.

El debate, además, enlaza con una dimensión territorial: en municipios medianos y pequeños, cualquier deterioro del campo repercute en población, comercio local y servicios. La protesta busca, por tanto, situar el foco en decisiones europeas que a menudo se perciben lejanas, pero que impactan de forma directa en la agricultura y la ganadería andaluzas.