Cuatro de cada cinco sevillanos viven en zonas con riesgo de desertificación, alerta investigación científica

Desertificación Sevilla

La provincia de Sevilla enfrenta una grave degradación de suelos por desertificación.


Sevilla, 14 de junio de 2026. La provincia de Sevilla afronta un desafío ecológico crítico: la pérdida acelerada de sustrato fértil y la degradación progresiva de sus suelos. Según investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la desertificación no es un proceso simple sino el resultado de la confluencia entre dinámicas climáticas extremas y una presión antrópica insostenible en el territorio. Los datos son alarmantes: cuatro de cada cinco españoles residen en zonas con características áridas, una presión que impacta directamente en la provincia.

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El panorama climático

Sevilla experimenta una trayectoria sostenida de aumento de temperaturas medias anuales. Esta tendencia se ha agudizado en los últimos años: el año 2022 ya se consolidó como uno de los más cálidos y secos desde que existen registros, y la tendencia ha continuado. Los datos muestran una reducción estimada de entre el 10 % y el 20 % en las precipitaciones anuales durante los últimos cinco años, lo que configura un escenario de desecación edáfica severa. Aunque los embalses sevillanos mantienen niveles que garantizan el suministro a corto plazo, la tendencia climática plantea desafíos estructurales para el territorio.

A estos factores tradicionales se suma un fenómeno de nuevo análisis en el horizonte 2026: las denominadas «sequías de viento». Investigadores del Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE), bajo el liderazgo de científicos como César Azorín Molina, han desarrollado herramientas de modelización avanzadas para caracterizar estos períodos prolongados de déficit eólico. Estos escenarios alteran directamente los flujos de humedad atmosférica y aceleran la desecación de la capa superficial del suelo, exponiendo el sustrato desprovisto de vegetación a una mayor susceptibilidad de erosión eólica.

La geografía vulnerable

La provincia de Sevilla abarca catorce mil kilómetros cuadrados, algo más del 16 % de la superficie de Andalucía. Su topografía presenta características que incrementan el riesgo: cerca del 60 % de su extensión está constituido por llanuras y terrenos ligeramente alomados propios de la Campiña y el Valle del Guadalquivir.

Esta aparente homogeneidad topográfica alberga marcados contrastes geológicos que incrementan el riesgo de erosión hídrica. Ante este escenario, la Junta de Andalucía ha puesto en marcha iniciativas como el Plan PARRA de agua regenerada, que destina 165 millones de euros a proyectos de riego sostenible en la región. La Sierra Norte, integrada en Sierra Morena, está constituida por materiales paleozoicos poco permeables como pizarras y cuarcitas. Sus afluentes se caracterizan por recorridos cortos, un marcado carácter torrencial y un fuerte poder erosivo. En el extremo opuesto, la Sierra Sur registra las cotas más altas de la provincia, con relieves escarpados propensos a la escorrentía superficial severa.

Aunque el 85,37 % de los terrenos de la provincia presenta pendientes inferiores al 20 %, el impacto de las prácticas agrícolas intensivas en laderas vulnerables provoca pérdidas de suelo que superan con creces los límites de tolerancia edáfica.

Las consecuencias ecológicas

La pérdida de funcionalidad del suelo en Sevilla compromete de manera directa la recarga de los acuíferos subterráneos, la filtración natural del agua de lluvia y el mantenimiento de la biodiversidad microbiológica del sustrato. Un solo gramo de tierra sana alberga miles de microorganismos indispensables para los ciclos de nutrientes.

Los científicos del CSIC insisten en que la desertificación no representa un cambio estético en el paisaje, sino una merma drástica en la funcionalidad ecológica, la estabilidad productiva y la capacidad de provisión de servicios ecosistémicos del suelo. Esta degradación impacta en la seguridad hídrica y alimentaria de la región.

Respuestas desde la administración

Desde la Junta de Andalucía, responsables del sector hídrico han reconocido la urgencia de actuar. Luis Luque, director técnico de EMASESA (Empresa Municipal de Abastecimiento de Agua de Sevilla), afirmó recientemente que «ahora que tenemos agua disponible es el momento perfecto para actuar» en la restauración de suelos.

Las investigaciones muestran que existen herramientas científicas prometedoras. Estudios de universidades andaluzas como la Universidad de Córdoba, junto con la Universidad de Granada, Sevilla y Huelva, han publicado trabajos sobre árboles y arbustos autóctonos del norte de África que podrían adaptarse a zonas degradadas. Asimismo, investigaciones recientes demuestran el papel de las cianobacterias en la restauración de suelos áridos degradados, abriendo nuevas vías de intervención ecológica.

En Islandia, científicos han documentado cómo ciertas plantas invasoras han conseguido frenar la desertificación mientras reactivan ecosistemas, un modelo que podría ser estudiado para contextos similares.

Un desafío urgente

La provincia de Sevilla se enfrenta a una carrera contra el tiempo. La vulnerabilidad del territorio se ve gravemente amplificada por la tendencia sostenida al alza de las temperaturas medias globales y regionales. Sin intervención decidida, la capacidad productiva agraria de amplias zonas de la provincia seguirá degradándose, afectando a municipios que dependen de la rentabilidad del sector primario.

Los expertos del CSIC subrayan que la solución pasa por una planificación territorial más rigurosa, la restauración activa de suelos mediante técnicas científicas respaldadas, y una reducción sostenida de la presión antrópica sobre los ecosistemas frágiles de la región.