Sevilla, 24 de junio de 2025. La reciente restauración de la Virgen de la Esperanza Macarena, una de las imágenes más veneradas de la Semana Santa sevillana, ha desatado una fuerte polémica entre fieles, expertos en arte sacro y el público general. La intervención, realizada en las últimas semanas y presentada recientemente por la Hermandad de la Macarena, ha sido recibida con una mezcla de incredulidad, malestar y críticas abiertas.
Las principales quejas se centran en los visibles cambios en el rostro de la talla, especialmente en el color de la piel, el tratamiento de las pestañas y la expresión facial. Muchos devotos afirman que la imagen ha perdido parte de su carácter y dulzura originales. “Que la dejen como estaba”, exclamó una mujer a las puertas de la basílica.
Las redes sociales no tardaron en hacerse eco de la controversia. Bajo etiquetas como #MacarenaRestaurada o #NoEsMiVirgen, miles de usuarios compartieron fotografías del antes y el después, comparaciones con otras restauraciones fallidas y exigencias de explicaciones por parte de la Hermandad.
Frente a las críticas, la Hermandad de la Macarena ha emitido un escueto comunicado en el que defiende la intervención como una “actuación conservadora, avalada por profesionales con acreditada experiencia”.
El debate también ha llegado al ámbito académico. Historiadores del arte y restauradores han pedido cautela, reclamando un análisis riguroso del proceso seguido y la posibilidad de revertir algunas de las modificaciones si se demuestra que afectan a la integridad de la imagen.
Mientras tanto, la Macarena permanece expuesta al culto en su basílica, con un número creciente de visitantes que acuden tanto por devoción como por curiosidad. Lo que iba a ser una restauración discreta ha terminado por convertirse en uno de los escándalos culturales más sonados del año en Sevilla, y la Hermandad se enfrenta ahora a la difícil tarea de recuperar la confianza de sus fieles.

