Con los embalses al 85%, ¿cuánto tiempo podría aguantar Sevilla sin que volviera a llover?

Presa de Alcalá del Río

Sevilla, 26 de marzo de 2026. Los embalses andaluces superan esta semana el 85% de su capacidad y, en el caso de la cuenca del Guadalquivir —de la que dependen la mayoría de los pueblos sevillanos— el nivel se sitúa en cifras que no se veían desde hace más de una década. Pero más allá del porcentaje, la pregunta que muchos vecinos y agricultores se hacen es directa: si dejara de llover a partir de ahora, cuánto tiempo podríamos aguantar?

Si hablamos en términos generales y con un cálculo orientativo —sin entrar en tecnicismos—, con los embalses del Guadalquivir en torno al 85% el sistema podría garantizar en torno a un año largo, entre 12 y 16 meses, sin lluvias, siempre que el consumo se mantuviera dentro de parámetros normales. Es decir, en un escenario hipotético sin precipitaciones, la provincia tendría margen suficiente para asegurar el abastecimiento urbano durante más de un año. Si bien, siempre es posible que en puntos concretos de la provincia, por su infraestructura y localización, no sea posible garantizar que se cubra la demanda todo el tiempo.

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En lo que respecta al agua de boca y uso doméstico, la situación es claramente más tranquila que hace un año, cuando algunos municipios llegaron a aplicar restricciones nocturnas. Con los niveles actuales, no hay riesgo a corto plazo para el suministro en los núcleos rurales, incluso aunque el próximo otoño fuera seco.

La clave está en el riego agrícola. La Campiña, la Vega del Guadalquivir o zonas de la Sierra Sur dependen en buena medida de las dotaciones para cultivos como el olivar, el cereal o los hortícolas. En años de alta demanda agrícola, el consumo se dispara durante el verano. Por eso, aunque el sistema podría resistir más de un año sin lluvias en términos globales, las campañas de riego marcarían la diferencia si la sequía se prolongara.

Hace apenas doce meses la conversación en muchos pueblos giraba en torno a restricciones, cubas y ahorro extremo. Hoy, con los embalses en su mejor registro en doce años, el escenario es completamente distinto. La situación no invita a la relajación absoluta —Andalucía sigue siendo territorio de ciclos secos—, pero sí permite afirmar que, a día de hoy, la provincia de Sevilla tiene colchón hídrico suficiente para afrontar un año complicado sin entrar en alarma.

Y eso, después de los últimos veranos, no es un dato menor.