Sevilla, 13 de marzo de 2026. Castilla y León afronta la recta final hacia las elecciones autonómicas del 15 de marzo de 2026 en un escenario de fragmentación que, desde 2019, obliga al candidato más votado a buscar apoyos para gobernar. Las Cortes autonómicas tienen 82 procuradores y la mayoría absoluta se sitúa en 42 escaños, un umbral que la propia dinámica electoral reciente ha alejado de los partidos principales.
La campaña llega tras una legislatura marcada por la ruptura del gobierno de coalición entre PP y Vox y por presupuestos prorrogados. En el último precedente electoral ocho formaciones obtuvieron representación: PP, PSOE, Vox, UPL, Podemos, Por Ávila y Soria Ya, además de Ciudadanos, que pasó de ser socio de gobierno a quedarse con un único procurador.
Los candidatos principales y el peso del “voto territorial”
En la pugna por la Presidencia de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco (PP) busca la reelección y Carlos Martínez Mínguez lidera la candidatura del PSOE. Vox concurre con Carlos Pollán. En Ciudadanos destaca Mitzin Mariana Trápaga, como candidata por Valladolid. En el espacio a la izquierda del PSOE, Podemos–Alianza Verde presenta a Miguel Ángel Andrés Llamas y IU–Sumar–Verdes Equo a Juan Antonio Gascón.
En paralelo, partidos de perfil territorial aspiran a mantener o ampliar influencia en un Parlamento donde los pactos suelen depender de varios escaños: Unión del Pueblo Leonés (UPL) está encabezada por Alicia Gallego, mientras Soria Ya presenta a Ángel Ceña.
PP y PSOE sitúan el medio rural en el centro del discurso
En sus propuestas, el PP plantea medidas vinculadas a la permanencia en el medio rural con incentivos en vivienda, sanidad e infraestructuras, con el objetivo declarado de frenar el éxodo rural y facilitar una vida “cómoda y moderna” en localidades pequeñas.
El PSOE, por su parte, compite por recuperar terreno en una comunidad donde el debate sobre cohesión territorial y servicios básicos atraviesa buena parte de la campaña. El conflicto de fondo es conocido por municipios rurales y comarcas dispersas: el acceso a servicios sanitarios, transporte, vivienda y empleo condiciona tanto la calidad de vida como la posibilidad real de fijar población.
UPL y la agenda de “reto demográfico”: banca, fiscalidad y servicios
Entre las fuerzas territoriales, UPL articula su programa en torno al reto demográfico con medidas contra la exclusión financiera y propuestas para garantizar el acceso a servicios bancarios en pueblos. También defiende una fiscalidad diferenciada con rebajas en el IRPF y ayudas directas para empresas y ciudadanos que se instalen en el medio rural, además de un refuerzo de la sanidad rural con más recursos de transporte sanitario.
En el apartado educativo, el mismo resumen incluye propuestas como un “Estatuto del Estudiante Rural” y cambios en comedores escolares orientados a compras en el comercio local y productos de kilómetro cero, medidas que conectan con economía local y sector agroalimentario.
IU–Sumar y Podemos: servicios públicos y defensa del territorio
IU–Sumar presenta su programa con tres ejes: vivienda y freno del éxodo juvenil; sanidad pública y cuidados; y “libertad y defensa del territorio”, que enmarca esas prioridades en problemas como la despoblación y la protección de servicios públicos.
Podemos–Alianza Verde concurre con Miguel Ángel Llamas, profesor de Derecho Administrativo, que encabeza una candidatura con vocación de reconstruir espacio propio tras concurrir separado de IU en estas elecciones.
Ciudadanos busca seguir en las Cortes con listas en siete provincias
En el centro político, Ciudadanos afronta el 15-M como su cita clave para mantener presencia en el único parlamento autonómico donde aún conserva representación. Presenta listas en siete provincias (sin Palencia ni Segovia) y no ha designado un aspirante definido a la Presidencia. El partido defiende un discurso de “más gestión y menos relato” y sitúa entre sus ejes la cohesión territorial, la transparencia y la profesionalización de la política.
Con el 15 de marzo a la vuelta de la esquina, el elemento decisivo ya no es solo quién gana, sino cómo se compone la mayoría. En una comunidad sin tradición reciente de mayorías holgadas, el encaje entre grandes partidos y fuerzas territoriales o de centro puede marcar el rumbo de la próxima legislatura, especialmente en cuestiones que el medio rural considera estructurales: servicios, empleo, acceso a recursos y equilibrio territorial.

