Bollullos de la Mitación, 24 de marzo de 2026. Botellines al sol en la cuneta, bolsas olvidadas junto a una alambrada, restos de comida en mitad de una vía pecuaria. Son imágenes que se repiten cada año tras el paso de algunas hermandades camino de El Rocío. Una realidad incómoda que contrasta con el sentido espiritual de la peregrinación y con el valor ambiental del entorno por el que discurre.
Con ese telón de fondo, la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente ha celebrado en Bollullos de la Mitación unas jornadas sobre ‘Buenas Prácticas en el Plan Romero’, dentro del Programa de Sensibilización Ambiental de la Red Natural 2000 de Andalucía. El objetivo: reforzar la concienciación de romeros y hermandades que atraviesan el Espacio Natural de Doñana Norte y Oeste y el corredor ecológico del río Guadiamar.
La delegada territorial de Sostenibilidad y Medio Ambiente en Sevilla, Inmaculada Gallardo Pinto, subrayó durante la apertura que “no se puede olvidar el discurrir por un espacio natural”, insistiendo en la necesidad de que quienes recorren estos caminos “sientan el espacio como suyo y lo cuiden como propio”.
En las jornadas participaron representantes de hermandades rocieras y distintos expertos, con ponencias centradas en la conservación del espacio natural, los usos tradicionales compatibles con el entorno y el bienestar animal, uno de los pilares del Plan Romero, el dispositivo de seguridad y emergencias activado cada año por la Junta para la Romería del Rocío.
Entre los contenidos abordados figuraron la gestión del Espacio Natural Doñana Norte y Oeste, la compatibilidad de la tracción animal con el entorno y la protección de los miles de caballos, bueyes y mulas que forman parte del camino. También se celebró una mesa de debate sobre vías pecuarias y una demostración de caballos y carriolas.
Las jornadas, cofinanciadas con fondos europeos Feader y previstas para el periodo 2025-2027, son gratuitas y buscan fomentar la participación ciudadana en la protección de los espacios naturales. La educación ambiental y el sentido de pertenencia al patrimonio común fueron ejes centrales del encuentro.
Más allá del programa oficial, el mensaje de fondo es claro: la romería no puede desligarse del respeto al campo que la acoge. Las vías pecuarias no son un decorado ni un simple tránsito festivo; son caminos públicos, históricos, utilizados también por ganaderos y agricultores que dependen de su conservación.
El reto no es menor. La Romería del Rocío es una de las mayores concentraciones religiosas y populares de Europa, y su paso por enclaves de alto valor ecológico exige un equilibrio delicado entre tradición y sostenibilidad. Las jornadas celebradas en Bollullos apuntan en esa dirección: más concienciación, más formación y un compromiso firme para que fe y civismo caminen de la mano.
Porque mantener limpio el camino y respetar el entorno no es solo una cuestión estética, sino una responsabilidad colectiva con Doñana y con los pueblos que cada año abren sus puertas al paso de las hermandades.

